PROPUESTA SOBRE LA CONSTITUYENTE LABORAL
Por Felipe Torrealba
La vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció una consulta popular, realizada en una plataforma controlada por el gobierno, para que los trabajadores opinen sobre la llamada Constituyente Laboral. Esta iniciativa pretende "estudiar" la situación laboral del país, pero nace con un problema evidente: es una consulta interna del chavismo, excluyente y con resultados previsibles, porque las decisiones siguen tomándose en la cúpula del poder.
Este mecanismo repite el modelo de las comunas: estructuras paralelas que concentran poder en el Ejecutivo a través del PSUV, ignorando alcaldías y gobernaciones —incluso cuando son chavistas— para imponer la agenda comunal. Es un sistema donde el Ejecutivo gobierna directamente con la comuna, sin contrapesos.
La doctrina que guía este modelo no es un secreto. Entre círculos marxistas se repiten frases como:
- "No vamos a sacarlos de la pobreza para que se conviertan en escuálidos" (Héctor Rodríguez).
- "Los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los necesitamos así" (Giordani).
Esta visión, compartida por muchos líderes de izquierda, mantiene a la población dependiente, mientras se les vende un discurso de "revolución".
Yo rechazo la Comuna por estas razones. En cambio, defiendo el cooperativismo, el apoyo a emprendedores y a pequeños y medianos empresarios para que sean autosuficientes. No se trata de financiar activistas políticos para convertirlos en "productores", sino de formar personas capaces de organizarse y trabajar en cooperativas o como empresarios reales.
MI PROPUESTA (EN DOS PARTES)
1. Salarios anclados a los precios reales
Cada vez que una empresa aumente el precio de sus productos o servicios, debe aumentar automáticamente el salario de sus trabajadores en un porcentaje equivalente.
- El ajuste debe pagarse de forma retroactiva dentro del mismo mes.
- Aplica a todos: obreros, empleados, gerentes y ejecutivos.
- En el sector público, cada poder del Estado será responsable de los salarios de sus trabajadores.
Esto evita que los aumentos salariales se conviertan en inflación sin coordinación entre trabajadores y empresarios.
2. Participación accionaria y representación en la junta directiva
Toda empresa —nacional o transnacional— que contrate con el Estado venezolano deberá entregar un paquete de acciones colectivas a sus trabajadores.
- Estas acciones darán derecho a representación en la junta de accionistas.
- Los trabajadores se convierten en accionistas reales, con voz y voto.
- Reciben dividendos y participan en decisiones que mejoren la productividad y la empresa.
- A estas empresas también se les aplicará el mecanismo de ajuste salarial automático.
Este modelo democratiza la economía, rompe la relación patrón–empleado tradicional y convierte al trabajador en socio.
CONCLUSIÓN
Si estás de acuerdo, sígueme y comparte este mensaje. Venezuela necesita cambiar la forma en que entiende los salarios, la productividad y la participación de los trabajadores. No podemos seguir atrapados en un sistema donde cada aumento salarial se evapora por la inflación y donde las decisiones se toman sin la gente.
Es hora de construir un modelo donde trabajadores y empresas crezcan juntos, con reglas claras, participación real y responsabilidad compartida.
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