PREMIAR AL ELECTOR EN LUGAR DE SANCIONAR



PREMIAR AL ELECTOR EN LUGAR DE SANCIONAR.

     Al iniciar la partidocracia en 1958, los políticos acordaron hacer obligatorio el voto, contemplando sanciones para aquellos que no pudieran justificar el de haber cumplido con el deber de votar: No podían salir del país, tramitar documentos públicos durante un determinado periodo de tiempo. Esto duro solo cuatro elecciones porque notaron que los ciudadanos que no eran activistas políticos, se inclinaban para votar por la oposición. 

    Al reformar el sistema electoral, quitan el voto obligatorio, incluyen junto a voto lista, el voto uninominal, se separan las elecciones de Jefe de Estado, gobernadores y Alcaldes o municipales.

     Es cuando comenzamos a ver la disminución de la asistencia el elector. El voto para presidente se considera el portaviones que sirve para atraer para el resto de las otras elecciones. Pero al igual que en otros países con tradición democrática, cuesta atraer al elector, por eso los partidos se concentran en mantener cautivos a su militancia y atraer al voto indeciso con promesas electorales algunas difíciles de cumplir, aun así, es necesario que el elector acuda en masa a votar para responsabilizarse de su elección. Por eso proponemos que en lugar de castigar al elector, crear incentivos solo por acudir a votar, en lugar de sancionar por no hacerlo: Reconocimiento por buen ciudadano, filas preferenciales en tramites ante organismos oficiales, descuentos en tiendas, algo que puede servir de incentivo para comerciantes, para atraer clientes, un descuento especial para Buen ciudadano. 

    Esto debe acompañarse con el voto uninominal como lo ha planteado Felipe Torrealba, voto que nos permite identificar plenamente por quien votamos para diputados, concejales y no como lo hacemos hoy día, por listas cerradas con integrantes que pocos o nadie conoce, porque se vota por un color y no por personas con nombre y apellido.

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Manuel Demey Felipe Torrealba
Enero 26, 2026

VENEZUELA PROPUESTA SOBRE LA CONSTITUYENTE LABORAL

VENEZUELA PROPUESTA SOBRE LA CONSTITUYENTE LABORAL

Por Felipe Torrealba

La vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció una consulta popular, realizada en una plataforma controlada por el gobierno, para que los trabajadores opinen sobre la llamada Constituyente Laboral. Esta iniciativa pretende "estudiar" la situación laboral del país, pero nace con un problema evidente: es una consulta interna del chavismo, excluyente y con resultados previsibles, porque las decisiones siguen tomándose en la cúpula del poder.

Este mecanismo repite el modelo de las comunas: estructuras paralelas que concentran poder en el Ejecutivo a través del PSUV, ignorando alcaldías y gobernaciones —incluso cuando son chavistas— para imponer la agenda comunal. Es un sistema donde el Ejecutivo gobierna directamente con la comuna, sin contrapesos.

La doctrina que guía este modelo no es un secreto. Entre círculos marxistas se repiten frases como:

  • "No vamos a sacarlos de la pobreza para que se conviertan en escuálidos" (Héctor Rodríguez).
  • "Los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los necesitamos así" (Giordani).

Esta visión, compartida por muchos líderes de izquierda, mantiene a la población dependiente, mientras se les vende un discurso de "revolución".

Yo rechazo la Comuna por estas razones. En cambio, defiendo el cooperativismo, el apoyo a emprendedores y a pequeños y medianos empresarios para que sean autosuficientes. No se trata de financiar activistas políticos para convertirlos en "productores", sino de formar personas capaces de organizarse y trabajar en cooperativas o como empresarios reales.

MI PROPUESTA (EN DOS PARTES)

1. Salarios anclados a los precios reales

Cada vez que una empresa aumente el precio de sus productos o servicios, debe aumentar automáticamente el salario de sus trabajadores en un porcentaje equivalente.

  • El ajuste debe pagarse de forma retroactiva dentro del mismo mes.
  • Aplica a todos: obreros, empleados, gerentes y ejecutivos.
  • En el sector público, cada poder del Estado será responsable de los salarios de sus trabajadores.

Esto evita que los aumentos salariales se conviertan en inflación sin coordinación entre trabajadores y empresarios.

2. Participación accionaria y representación en la junta directiva

Toda empresa —nacional o transnacional— que contrate con el Estado venezolano deberá entregar un paquete de acciones colectivas a sus trabajadores.

  • Estas acciones darán derecho a representación en la junta de accionistas.
  • Los trabajadores se convierten en accionistas reales, con voz y voto.
  • Reciben dividendos y participan en decisiones que mejoren la productividad y la empresa.
  • A estas empresas también se les aplicará el mecanismo de ajuste salarial automático.

Este modelo democratiza la economía, rompe la relación patrón–empleado tradicional y convierte al trabajador en socio.

CONCLUSIÓN

Si estás de acuerdo, sígueme y comparte este mensaje. Venezuela necesita cambiar la forma en que entiende los salarios, la productividad y la participación de los trabajadores. No podemos seguir atrapados en un sistema donde cada aumento salarial se evapora por la inflación y donde las decisiones se toman sin la gente.

Es hora de construir un modelo donde trabajadores y empresas crezcan juntos, con reglas claras, participación real y responsabilidad compartida.


Donald Trump exige a Venezuela su petroleo y tierras 2025




Donald Trump exige a Nicolás Maduro que le devuelva "sus tierras" y "su petróleo", mientras la respuesta de Maduro —y del pueblo venezolano— es clara: esas riquezas siempre han sido de Venezuela.


Pero si realmente fueran "suyas", ¿cuál sería entonces la causa de sus amenazas? ¿Por qué nunca acudió a los tribunales internacionales competentes? La razón es simple: ni Trump ni sus asesores pueden demostrar que Estados Unidos es propietario de aquello que afirman. No existe base jurídica para sostenerlo.


Esta situación recuerda a lo ocurrido en China hace dos siglos, cuando la Inglaterra imperial reclamó al gobierno chino por la destrucción de los almacenes de opio que los contrabandistas usaban como moneda de cambio para llevar a Europa los productos chinos. Para que Inglaterra pudiera exigir compensación, los narcos de la época tuvieron que transferir formalmente la propiedad del opio a la Corona británica. Solo así Londres pudo presentar la destrucción como un "daño al patrimonio imperial".


En el caso venezolano, ninguna empresa petrolera ha traspasado sus activos —ni reales ni supuestos— al gobierno estadounidense. Y no lo harán. Están acostumbradas a otra estrategia: usar a los políticos para presionar a los Estados que no ceden a sus pretensiones, especialmente cuando buscan modificar concesiones o condiciones contractuales que no les favorecen.


Por eso, este reclamo de que Venezuela debe "devolver" tierras y petróleo no es más que una narrativa construida entre transnacionales y el gobierno de turno en la Casa Blanca. Es la misma política de siempre: intimidación, sobornos y amenazas de intervención militar para proteger intereses privados que no pueden imponerse por la vía legal.


El despliegue bélico apunta a lo de siempre: provocar un incidente que justifique un ataque "en defensa propia", para luego presentarse como los agredidos que vienen "en son de paz", aunque lleguen armados hasta los dientes.


Felipe Torrealba / Criterio

Dicembre 24, 2025