Viva Cuba libre. Libre de qué?
Trump asegura que "un acuerdo con Cuba se haría muy fácilmente" y adelanta que podrían venir cambios importantes antes de fin de mes. Todo esto mientras su administración continúa apretando las tuercas económicas a la isla. Fácil, sí: como quien dice que puede arreglar un incendio echándole gasolina.
El famoso "caos controlado" vuelve a aparecer en escena. Controlado, claro… siempre y cuando sirva para desviar la mirada de los problemas domésticos que hoy tensan la Constitución y las leyes de Estados Unidos, justo cuando el país se prepara para celebrar 250 años de historia. Nada como un enemigo externo para no hablar del fuego en el salón.
Y si el socialismo cubano es tan ineficiente como repiten desde hace décadas, surge la pregunta incómoda: ¿por qué llevan 65 años intentando asfixiarlo? Si de verdad fuera un sistema condenado al colapso, bastaría con dejarlo solo. Pero no: Cuba ha sido demasiado útil como espantapájaros electoral, como accesorio retórico para demostrar "firmeza" y construir carreras políticas.
Una Cuba sin sanciones sería un problema… para ciertos discursos. Porque si la isla se derrumba por sí misma, ¿quién se lleva el crédito? ¿Quién posa como libertador mientras en casa se acumulan los incendios? Y si el marxismo es tan incapaz, ¿por qué no permitir que Cuba compita en igualdad de condiciones con países como Argentina, bajo reglas económicas internacionales? Ah, cierto: si cae sin ayuda, nadie puede reclamar la medalla.
En el llamado "patio trasero", nada se deja a su propio destino. Ni Siquiera el derecho a equivocarse sin supervisión. Viva Cuba Libre, libre de qué?
Felipe Torrealba Marzo 11, 2026

