Colombia ganó el Pacto Histórico y Venezuela consolidó su monarquía revolucionaria
Felipe Torrealba
Domingo 8 de marzo de 2026
El triunfo de la izquierda en Colombia no tomó a nadie por sorpresa. El proyecto conocido como Pacto Histórico logró mantenerse en el poder, pero lo hizo enviando un mensaje político muy particular: aun cuando la Constitución permite la reelección por una sola vez, la coalición decidió presentar un nuevo candidato. Con esa decisión dejaron claro que su fuerza no depende de una figura, sino de un proyecto político estructurado, capaz de trascender liderazgos individuales.
En Venezuela, la historia tomó un rumbo distinto. Hugo Rafael Chávez Frías llegó al poder como un militar bolivariano, una figura que despertó enormes expectativas sobre la posibilidad de actualizar el pensamiento de Bolívar y de José Antonio Páez —fundador del gentilicio venezolano— para proyectar al país como una nación soberana, respetuosa de la soberanía ajena y dispuesta a cooperar con las demás repúblicas americanas. Un país capaz de impulsar proyectos comunes sin renunciar a su independencia. Un país consciente de que América es, en esencia, una gran isla de antiguas colonias europeas con un origen compartido.
Sin embargo, poco después de asumir el poder, Chávez modificó su discurso y su marco ideológico. Introdujo el marxismo-leninismo como modelo, y no cualquier variante, sino la versión cubana: un sistema que consolidó una oligarquía revolucionaria como centro de poder. No solo adoptó la estructura política de Cuba, sino también sus conflictos, sus enemigos y sus alineamientos geopolíticos, incluso cuando esas tensiones respondían a circunstancias propias de la isla y de su relación histórica con Estados Unidos.
Hoy, en 2026, la llamada "monarquía revolucionaria" venezolana atraviesa un momento revelador. Su líder máximo ha sido apartado del escenario, pero la estructura actúa como si nada hubiese cambiado: como si Hugo Chávez siguiera vivo y Nicolás Maduro continuara ejerciendo la presidencia. La realidad es evidente: la monarquía revolucionaria cambió de monarca, y la supuesta revolución terminó dependiendo —paradójicamente— de su antiguo adversario, ahora presentado como aliado: Donald Trump.
Quien puede defender los verdaderos intereses de Venezuela; Un gobierno nacionalista, Bolivariano que reconozca que somos venezolanos por la voluntad de los venezolanos de 1830 encabezados por José Antonio Páez. La soberanía se ejerce, no es retorica
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